Doña Marina o "La Malinche" y su hijo Martín.
Cada 11 de marzo recordamos la victoria de Hernán Cortés y sus soldados, sobre los indígenas de Tabasco, tras la batalla de Centla, en 1519. Y como fue entregada la joven Malinche, al conquistador español, como presente, junto con otras 18 mujeres más. El caso es que, en muy poco tiempo, esta mujer obtuvo un respeto por parte de los españoles, porque aprendió pronto castellano, convirtiéndose en traductora. Fue bautizada con el nombre de Marina, pero por su prestigio la llamaban doña Marina. Bernal Díaz del Castillo dice en sus crónicas “Sin la ayuda de doña Marina, no hubiéramos entendido los idiomas de la Nueva España…”.
Doña Marina en cuanto conoció el modo de proceder hispánico, ayudó en las negociaciones con los caciques de las tribus indígenas, que eran víctimas de la brutalidad azteca. De tal manera, que la unión de estos pueblos con los hombres de Cortés, permitió la caída de Tenochtitlán, que era la capital azteca, gobernada por Moctezuma, en 1521.
Con el tiempo se convirtió en compañera y amante de Cortés. A finales de 1523 o comienzo de 1524, tuvieron un hijo, llamado Martín Cortés Malintzin. Doña Marina falleció en 1527, cuando su hijo Martín tenía tres años, y fue enterrada en la capilla de Santa María de la Redonda en Ciudad de México. En 1531 cuando tenía 7 años Martín, su padre consiguió que Carlos I de España y V de Alemania, le nombrará caballero de la Orden de Santiago —que tenía como función la protección de los peregrinos que hacían el Camino de Santiago—. Más tarde acabó en la Corte de Felipe II. Y se tiene el dato de que jugaron juntos durante la infancia de ambos. En 1541 Martín y su padre se alistaron para conquistar Argel, que estaba en manos del temido almirante otomano, Barbarroja.
El 20 de abril de 1547, cuando ya era alférez participó en la batalla de Mühlberg contra los protestantes.
El 10 de agosto de 1557 luchó contra los franceses en la batalla de San Quintín. Por esta victoria, Felipe II le ascendió al grado trece de la Orden de Santiago.
Cuando Solimán el Magnífico comenzó la conquista de Malta, en 1565, Felipe II eligió para su defensa, al general de la Mar a García Toledo. Cuando éste necesitó ayuda, el ya nombrado capitán Martín Cortés, acudió en su ayuda y fue a la defensa de la isla. Por esta hazaña fue nombrado capitán de Mar y Guerra por el rey.
Más adelante en 1566 en Lombardía, luchó contra los hugonotes franceses, volviendo a demostrar su valentía.
En 1568 regresa a Nueva España, con su hermanastro Martín Cortés Zúñiga, donde fueron acusados falsamente y torturados, por promover la independencia de estas tierras. Los franciscanos lo defendieron y fueron liberados. Martín volvió a España y volvió a ganar el favor de Felipe II, participando en la rebelión de las Alpujarras.
Algunos dicen que murió en 1569, en el campo de batalla. Aunque algunos sostienen que murió en 1595 en Madrid.
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