Breve historia del Gran Capitán
Este 7 de octubre celebramos el 450 aniversario de la Batalla de Lepanto. Se ha hablado mucho de esta batalla, y más que se hablará, pero muchas veces pasa desapercibido que los soldados que ganaron esta batalla eran en su mayoría Tercios españoles. Qué mejor momento, que esta ocasión, para hablar del padre inspirador de esta formación militar que llamamos los Tercios: El Gran Capitán. Y es que aunque este estratega llamado Gonzalo Fernández de Córdoba no estuvo en esta batalla, ya había fallecido, es sin duda alguna el que cambió el modo de hacer la guerra. Y el que permitió que la hegemonía de España durara 150 años y fuera un imperio tan extenso.
Si por algo es conocido el Gran Capitán es por su papel decisivo en la reconquista de Granada, de Nápoles (Italia) y por ser el que cambió el modo de luchar de la Edad Media, de la Caballería pesada (es decir de caballeros, con armaduras, a caballo) a la infantería ligera (que van andando sin caballo y sin armadura. Pero son más rápidos). Es decir, es considerado el padre de los Tercios Españoles.
Recientemente el CNI ha descifrado el sistema de cartas secretas que se mandaban entre el rey Fernando el Católico y el Gran Capitán, abriendo la posibilidad de poder saber qué se decía en esas cartas.
Pero empecemos por el principio… La familia Aguilar era una familia noble andaluza que vivía en la frontera, entre el reino cristiano de Castilla y el reino musulmán de Granada, en Montilla, Córdoba.
Gonzalo, el protagonista de esta historia, nació el 1 de septiembre de 1453. Es decir, 39 años antes de la conquista de América.
Gonzalo era el segundo hijo de Pedro Fernández de Córdoba, por tanto el señorío de los Aguilar pasaría al primogénito de la familia, a su hermano mayor, Alonso.
A sus doce años y por mediación de su hermano, entró a servir al infante Alfonso.
Tras morir el infante al que servía, Gonzalo no tenía nada que hacer y regresaría a Montilla.
Ese mismo año de 1476 entró a servir en la corte de los Reyes Católicos.
Tras poder formarse durante unos años, mientras ponían en orden sus reinos los Reyes Católicos, decidieron conquistar Granada, último reino musulmán en la Península Ibérica.
Gonzalo con apenas 30 años recibió su primer encargo: comandar una compañía de espadachines. De esta manera se convertirá en un héroe en la toma de Granada y por las profundas conversaciones que tuvo con Aboadil o también llamado Muhammad XII, rey de Granada.
Tras conquistar Granada, los Reyes Católicos se marcarán un nuevo objetivo, esta vez sobre el reino de Nápoles (Italia). Ya que los franceses habían tomado este reino.
Por eso, tras su éxito en Granada, Gonzalo fue designado por los Reyes Católicos para defender los intereses españoles en Italia y resolver dicho problema.
Gonzalo, con un ejército de 5000 hombres y 1000 caballeros, desembarcó en Calabria, sufriendo al poco la primera y única derrota en su vida, en la batalla de Seminara. Pero este gran estratega no se desanimó ante esta derrota y a los pocos meses recuperará toda Calabria, expulsando a los franceses.
Con el tiempo se hizo con todo el reino de Nápoles, siendo premiado como virrey de estas tierras por Fernando de Aragón. Ante su gran prestigio como militar y por el aprecio de sus hombres fue apodado como el “Gran Capitán”. Era más querido que el mismo rey. El monarca, que según dicen era envidioso y temía por su propio poder, le hizo llamar a la Corte para pedirle cuentas de una supuesta corrupción que era atribuida a Gonzalo, cuando en realidad lo que quería el rey era quitarse a su contrincante antes de que adquiera más poder.
Para dar cuentas ante el rey dice la leyenda que redactó esta carta:
Por picos, palas y azadones, cien millones de ducados…
Por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles, ciento cincuenta mil ducados…
Por guantes perfumados para que los soldados no olieran el mal olor de la batalla, doscientos millones de ducados…
Por arreglar las campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria, ciento setenta mil ducados…
Y, finalmente, por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces al rey a quien he regalado un reino, cien millones de ducados…
Gonzalo acabó sus días alejado de la guerra pasando sus últimos días descansando. Murió el 2 de diciembre de 1515 en Loja (Granada).
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